5.7.09

4.7.09

como si ella fuera

como si ella fuera su primer unicornio

le alimentó
y se afanó en construir
un reino
enorme
para su hambre

como si él fuera su primer captor
ella huyó.

24.6.09


Aquí soy otro. Aquí la mandíbula se rebela, se alza mástil, se yergue viento, lame, muerde.
Donde digo agua hierve una mujer desnuda, su cabellera es la puerta a la noche, tren interminable. Donde escribo llegada empieza el viaje, la ceguera.
Repito los pases mágicos, revuelvo la signatura de la esfinge, muerdo un labio triste: un aleteo reviste las horas congeladas de los campanarios.
Este que soy transmuta en caballerizas incendiadas, en auroras boreales, en crisálida mientras exuda el miedo. Es otro, no yo, el que habla, quien despotrica. Interminable abro las puertas, las ventanas, dejo limpias las alcayatas, escribo en las paredes: todo tiene la marca del vacío.
Morderé los flancos de los árboles, seré otra vez el mismo, terrible y tierno, humano y extraviado.

19.6.09


Soy el octavo pez que aletea bajo la plata de tus anzuelos,
el que
trae
bajo las agallas el ruido, la iridiscencia de las horas.

28.5.09

Alonso

Ana:
Te imagino sentada en tu mecedora, la mirada perdida en una de las paredes de yeso, mitad verdes, mitad blancas, pobladas todas de telarañas, contándole tus penas al altar en que descansa la fotografía de tu marido recientemente muerto.
Te imagino sola en la penumbra de tu kaltik, peinándote el cabello mientras a tu alrededor cabalgan desbocados los recuerdos; el viejo televisor y el reproductor de LP's se quedarán inmóviles en esa habitación donde tus nietos pasaban las noches cuando la borrachera los sorprendía lejos de casa, cuando perdíamos una pelea, y cuando ganábamos. Seguramente ahora estarás viendo cómo fue creciendo tu casa y se fue llenando de críos que luego crecieron y se fueron a sitios de los cuales tú no conocías más que el nombre y cuando volvieron traían en la mirada las huellas del viaje y otros críos que te decían abuela, que rompieron tus platos y se hicieron un refugio en tu corazón; que también se fueron alejando y haciéndose mayores, caminando ahora por sitios de los que no te sabías ni el nombre, pero también ahora rezabas por su salvedad, porque no les devorara el sosiego algún espectro.
Te imagino comiendo a solas, encorvada del ánimo, rodeada de recuerdos.

21.5.09

...


La propuesta era perpetuar indefinidamente el luto,
las oraciones a destajo,
permitir aflorar las canas, pero sin alcanzar de nuevo la vejez,
ese terreno en que pacen somnolientas las angustias.

Encanecer sin preguntarse por qué se han perdido las otras horas,
en que poco importó ser salvo o salvaje,
bailar con fieras a la orilla de cualquier río,
y tampoco importaban los nombres de las cosas,
caer como un madero en medio de la lluvia,
abrir los ojos, abandonada en una balsa la memoria.

La promesa era tejer la historia como una red para aprendices de pescador,
desgastar la voz en la misma canción que nos acercó al fuego,
que nos sembró el sosiego en la boca del león.

prueba

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