mi padre estaba ahí, sentado,
con una promesa de salvamento
para el yo náufrago que seguía varado en sus dieciséis
de acuerdo a teorías suyas
pero estaba solo
él, yo, estábamos solos
de un manotazo había alejado a todos
y era un islote bogando sin mucha angustia
por la calle de sus canas
era verlo y sentirse torpe,
angustiado por sus caídas
nunca nadie me había despertado
al mismo tiempo esa ternura
y ese sentimiento de culpa
que me roían
él andaba pescando soles en otra ciudad a esa hora
el ruido andaba festejando en otras cantinas
yo tampoco estaba ahí, viéndolo romperse
todas las cosas que me trajo el nuevo siglo
me han dejado así, humillado o deslumbrado
aprendí poco de las caídas
y de la guerra
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