Una mujer me espera.
Acodada en el sitio común de la ventana
me espera como a una carta
extraviada por las variadas calles del azar,
mercado de formas y atavíos,
voces, resurrecciones, y repeticiones.
Esa mujer me espera con anticipación
pues no le he sido anunciado todavía
ni seremos presentados, ni nos recordaremos de otras horas cuando sea el momento de encontrarnos.
Ni sabremos que ya desde siempre nos esperábamos.
No conozco a esa mujer -ya lo he insinuado-
y sin embargo sé que podría delimitar sin mucho esfuerzo las letras de su nombre,
el ruido meticuloso de sus pasos al arribar a tierra firme,
el musical arroyo de su voz,
la estratégica posición de sus lunares,
o delinear la majestuosa cartografía de su cuerpo, continente del que un día,
sin saber cómo, tampoco sé cuándo,
pasaré a ser residente.
1 comentario:
Buen poema sobre la cartografía inédita y el deseo. particularmente me ha gustado la imagen "acodada en el sitio común de la ventana". Diáfana plasticidad.
Saludos...
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